Usar la tarjeta de crédito en el extranjero
El verano es la época en la que más personas viajan al extranjero, sobre todo estudiantes que realizan programas de intercambio o aprovechan las vacaciones para estudiar otro idioma allí donde se habla. Y un aspecto muy importante es la gestión del dinero. Sabemos que no es aconsejable llevar mucho dinero en efectivo encima, por el riesgo de robos o pérdidas. Y ahí surge como alternativa la tarjeta de crédito o débito. La duda es si existe alguna diferencia en cuanto a su uso en nuestro país y fuera de él.
Hacer uso de la tarjeta fuera de España es incluso aconsejable por razones de comodidad y seguridad, como hemos dicho antes. Solamente hay que atender a las comisiones. En definitiva, igual que en España.
Sacar dinero de un cajero con una tarjeta de débito en el extranjero generará una comisión de alrededor de un 2%, que se aplica por estar fuera del territorio nacional. Con una tarjeta de crédito, en cambio, la comisión puede llegar hasta el 4% de la cantidad retirada, ya que se cobrará comisión por sacar dinero en el extranjero y también por sacar a crédito.
Cuando la moneda del país en cuestión sea diferente al euro, el banco aplicará un tipo de cambio al hacer la liquidación de la tarjeta. El contrato establecerá la forma en la que se aplica ese tipo de cambio, ya que, al variar ese valor, la entidad puede hacer la conversión de dos formas:
- Aplicar el tipo de cambio de un día concreto para todas las compras hechas durante ese mes.
- Realizar la conversión aplicando a cada compra el tipo de cambio vigente ese día.
En caso de que el contrato no aclare específicamente este extremo, el cliente puede elegir la opción que menos comisiones le genere en el total. Y en ese caso, la entidad no podría negarse al no existir en el contrato ninguna cláusula que indique lo contrario.
Lo que venimos comentando se aplica a los países pertenecientes a la Unión Europea, tengan o no el euro como moneda oficial (el Reino Unido, un destino muy habitual, mantiene la libra). En caso de que las operaciones se realicen en un país no perteneciente a la Unión Europea, el cliente tendrá que hacer frente a la comisión que impone el propio país por sacar efectivo en cajeros, y la que le cobrará su banco por lo mismo.
No obstante, las comisiones pueden ser negociables. Ahora está muy de moda el concepto “cliente tóxico”, que es aquel que se retrasa en sus pagos. Este tipo de cliente tendrá poco margen de maniobra a la hora de negociar con el banco. Pero los clientes, digamos “no tóxicos” o incluso “preferentes”, gozarán de más libertad a la hora de conseguir unos porcentajes menores en las comisiones o, incluso, eludirlas.
Aclarado este asunto con el banco, sólo queda disfrutar del viaje… y cuidar de que no nos roben la tarjeta.
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Categorías: Comisiones
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